UN ‘MINI’ SALTO EN EL TIEMPO

Buenas tardes, soy el Doctor Turbado. Jean-Pierre Turbado. Siéntese, por favor.
¿PierrTurbado? Un gran nombre para un psiquiatra, ¿eh?

¡Touché! Puede llamarme Jean-Pierre, si eso le hace sentir más cómodo. Me licencié en la Universidad de Nantes. De esa pared cuelga mi título. Póngase cómodo y cuénteme en qué puedo ayudarle. Ahí tiene una caja para sentarse.
¡Una caja! Recuerdo que en estos gabinetes solían tener divanes, ¿no?

Eso era Nantes, en preferente. Ahora tratamos a los pacientes en “low cost”. Por cierto, el katering está agotado.
Ya veo. Pues verá, tengo un amigo entrenador de baloncesto que en las últimas semanas no para de hacer comparaciones inter-generacionales con sus jugadores. No pega ojo por las noches y se siente agotado.

Mmmmm… Entiendo.
¿De verdad?

Pues la verdad es que no. Pero como cobro por horas, mejor cuénteme la historia completa. No se ahorre detalles sobre los problemas de… su amigo.
Como le digo, está preocupado porque no acaba de entender cómo es posible que dos generaciones de jugadores de minibasket -separadas en el tiempo, eso sí-, tengan comportamientos tan dispares. ¿Tanto influyen en los chavales la sociedad, la educación, los medios de comunicación…? ¿Es interesante, no le parece?

Si usted lo dice. A mí me parece que su pregunta se contesta por sí misma pero –por aquello de demostrar interés- ¿de cuántos años de divergencia estamos hablando?
Pues entre la generación actual (que en honor a los Golden State Warriors denominaré el “Splash Team”) y sus hermanos del siglo pasado (que podríamos llamar el “Air Team”, por Michael Jordan)… se llevan 20 añitos. Pero su entrenador ha sido el mismo y aunque no tengo ninguna duda de que éste ha pasado por la vida un rato largo, largo, no tengo claro que la vida haya pasado por él en la misma medida. Vamos, que el entrenador no ha podido cambiar tanto.

Me parece que es un periodo de tiempo muy amplio para equipararlos.
A mí no me lo parece.

Creo que está usted en fase de negación.
D´accord, petit chérie! D´accord! No vamos a discutir. ¿En qué son tan diferentes esos colectivos? Puede ser un problema de percepción.
Comparten muchas cosas: los dos equipos han jugado la misma liga, ambos han sobrevivido al mismo coach y –además- han obtenido idéntico resultado deportivo, eso sí, cada uno a su manera.  Sin embargo, entrenando y jugando son agua y aceite.

Pero la vida ha cambiado mucho. El sistema educativo, el mundo en que vivimos, la tecnología… Usted siga hablando, por favor. Yo me voy a tumbar aquí para afrontar el problema desde un ángulo más adecuado…
Muy bien. Intentaré explicarme: la competición de minibasket que han disputado es similar, pero no idéntica. Ahora en cada partido se juega más tiempo que antes y con un reparto diferente (6 periodos de 8 minutos por 4 periodos de 10), pero si analizamos los minutos a reloj parado (40 corridos y 8 parados ahora frente a 27 minutos corridos y 13 parados antes), la diferencia se reduce. Además, hace dos décadas no existía la línea de tres puntos en minibasket y ahora es una referencia fundamental en el juego. Si los chicos no piratean de tres, se aburren más que Jack Sparrow navegando en la bañera de su casa. Por tanto, es probable que se jueguen más posesiones, más cortas y de más valor. Como consecuencia la anotación actual puede estar unos 30 puntos por encima. Estos detalles influyen.

Seguro que eso es fascinante, ¿pero los puntos anotados no dependen del talento de los jugadores, del acierto en el tiro, de las defensas de los rivales, de los arbitrajes e incluso del reglamento?
¡Vaya, y yo que creía que se había dormido!

Deme tiempo, no se preocupe. Quizás, podría bajar un poco la persiana… Mucho mejor. Continúe, s´il vous plaît.
Pues ya que saca el tema, el reglamento antiguo impedía que los equipos presionasen en todo el campo (salvo en la Final Four), mientras que hoy en día los equipos más competitivos defienden arriba y “abordan” en 2c1 a todo lo que respira. En cuanto al talento… estamos comparando a los mejores de su generación… en teoría. No hay duda, los niños anotan más “chinos” ahora.

¿Chinos? Ya veo. ¿Puede acercarme esa mantita? Hace fresco. Merci. ¿Dónde estábamos? ¡Ah, sí! ¿Por otro lado, si el deporte evoluciona con el paso del tiempo, como todo lo demás, las defensas serán mejores en el presente también, no?
¿Mejores defensas? Mmmmm… Son más agresivas, pero mejores…. Es opinable. Por ejemplo, si aceptáramos la hipótesis de que el defensor del hombre con balón tiene más problemas ahora, podría deberse a que los atacantes son mejores dribladores –más “jugones”- o a que la defensa tiene más espacio que defender, pero también a que ésta última esté peor preparada. En la presión en todo el campo, esa fortaleza se convierte en debilidad pasada la primera línea defensiva. Los equipos no bajan a defender y son vulnerables. En medio campo, quizás ahora la defensa sea más táctica. Estamos mejor colocados en el campo… Es difícil. El “Splash Team” defiende más espacio que el que defendía el “Air Team”, pero probablemente lo defiende peor.

 
¿Involucionamos?
No creo, porque no sé lo que es. Me habría enterado. Pienso que vamos en otra dirección. Hay que reconocerle al “Air Team” que en su día entrenaron muchas, muchas horas de 1c1. Y se notaba. “No te digo que me lo mejores; iguálamelo y tienes defensa para toda la vida”. Hoy en día cualquier alevín acabaría hasta el “gorro” de hacer tantos desplazamientos defensivos. Se quedarían en casa con los videojuegos y el móvil; eso está claro. Por otro lado, defender tan agresivo puede que se deba a que todos tenemos cada vez más prisa por tener el balón… Y queremos ganar.

¿Lo critica… su amigo?
No estoy seguro. Apartar a los jugadores de la realidad tampoco parece una buena solución… Renunciar a robar el balón si te lo ponen en bandeja, jugar sin ayudas a cierto nivel… Es complicado convencer a los jugadores de que están haciendo lo correcto si los resultados sugieren lo contrario. Ellos son impacientes y encontrar el equilibrio es difícil.

No me diga más. ¿Y en cuanto al estilo de juego en ataque?
En ataque la brecha es más profunda. El “Splash Team” es más individualista, creativo e intuitivo. Pero con menos sentido colectivo y disciplina. Ha reducido los tres fundamentos básicos del baloncesto (bote, pase y tiro) a la “doble amenaza” de bote y tiro. Los “Splash” desprecian el pase como la llave del juego igual que ignorarían a Tyrion Lannister jugando en el poste bajo. En ese sentido, son menos solidarios con el balón. Por otro lado, el “coast to coast” –de aro a aro- es una religión para ellos y muchos jugadores no pisan la zona ni en la rueda de entradas. Los contraataques mueren en la línea de tres puntos. Renuncian a entrar a canasta porque “mola” más tirar un triple en carrera… Meterlo ya es otra historia.

Excusez moi! ¿Tyrion Lannister? ¿Coast to coast? ¿Viajan mucho?
No se preocupe y recuéstese de nuevo, que si se incorpora de golpe se va a marear. No quiero ser negativo. Los “Spash Brothers” no se plantean jamás renunciar a un tiro porque tienen un morro que espanta y son muy hábiles creándose con bote el espacio suficiente para lanzar. No son regulares (ningún tirador lo es siempre), pero los días inspirados pueden meter un carro de puntos a base de penetrar y doblar fuera. Lástima que en los “Highlights” de la NBA insistan en seleccionar los tiros imposibles y no las jugadas de equipo. Los alevines del tercer milenio no seleccionan el tiro pero -dada su determinación- tampoco les tiembla la mano. Que lancen a canasta con esa soltura es evidentemente algo muy positivo que era impensable en el “Air Team”, aún así… Actualmente los niños juegan como “veteranos”. No quieren correr y se las tiran todas, jajaja.

Sí, claro. Je-je. ¿Pueden influir tanto los ídolos deportivos?
En parte. En los 90 dictaban tendencia los Chicago Bulls. Afirmar que Michael Jordan era más o menos individualista que Curry, Duran o James me viene grande, pero le aseguro que al “Air Team” estaba menos influido por la NBA. A la fuerza. En las sesiones de entrenamiento no se escuchaba a los jugadores gritando “I can´t believe it!”, Amazinnnnng! o “Ankle breaker!” cada vez que el balón “rompía” a su defensor; expresiones estas que se han convertido en habituales en el equipo. Es solo un ejemplo de que Internet es una ventana enorme. Los rituales en los saludos entre compañeros, las equipaciones de la NBA en los entrenamientos, la celebración de las canastas anotadas… y por supuesto, la forma de jugar. La generación de los seguidores de Michael no tenía tanto acceso a ese mundo.

¿Y a la hora de entrenar? ¿Cómo reaccionaban unos y otros?
¿Eso que se está poniendo usted es un pijama, verdad? En fin, probablemente tenían la misma motivación, pero más disciplina, mayor concentración, una velocidad de aprendizaje superior. Eso sí, no sé si por talento, inteligencia, convicción, respeto o incluso –en algún caso- miedo al castigo.

¿Nantes o ahora?
Nantes…digo… antes, antes. En el pasado eran más disciplinados. El trabajo se centraba mucho en la técnica individual y se jugaba menos –para eso estaba la competición-. La mayor concentración y disciplina del “Air Team” le permitía asimilar detalles del juego que no habían entrenado. También aprendían ellos muchas cosas por sí mismos (sin la tutela de nadie). En cambio, el “Splash Team” ha tenido que dedicar mucho tiempo en los entrenamientos y partidos –y fuera de ellos- para llegar al mismo punto. Y con un mayor esfuerzo de todos.

Tenga en cuenta que: “El mensaje enviado no es siempre el mensaje recibido” (Virgina Satir).
No me cargue con frases hechas… El caso es que actualmente en los entrenamientos se dedica mucho más tiempo para jugar partidos (o situaciones parciales de juego). Por supuesto ellos demandan jugar constantemente. Tanto en el trabajo individual como en el colectivo, al “Splash Team” le va poco lo analítico. Mejorar cualquier pequeño detalle técnico es una misión titánica. Les resulta muy difícil concentrarse en una tarea específica. El “Air Team” era más moldeable en ese sentido.

Me viene una idea a la cabeza: “Todo lo que merece la pena enseñar puede ser presentado de distintas maneras. Estas múltiples maneras pueden hacernos utilizar nuestras inteligencias múltiples” (Howard Gardner).
¡Dale bolita! La metodología de enseñanza ha sido variada e igualmente ineficaz, se lo aseguro. Si esa es la respuesta, desde luego no ha sido por desidia. Si acaso torpeza del responsable…

Excusez moi! Comprenda que el Colegio de Psiquiatría me paga una prima por cada cita de un colega que utilizo en mi consulta. Continúe, por favor.
Pues básicamente es eso. Tampoco tengo la seguridad de que lo aprendido por unos y otros haya sido asimilado por mucho tiempo.

Ya veo. En cualquier caso, recuerde que: “La educación sobrevive cuando lo que ha sido aprendido se olvida” (B. F. Skinner).
¡Basta ya! Creo que ha sido un error venir aquí.

No diga eso. Perdone, pero es que no puedo olvidar que relaciona usted situaciones incomparables. Los tiempos cambian y la sociedad evoluciona. No puede controlarlo todo; y menos en un grupo de pre-adolescentes. “Tenemos que aprender a vivir con la incerteza” (Gerd Gigerenzer).
Creo que será mejor que me vaya marchando. ¿La Seguridad Social se hace cargo de la factura, no?

Já, já, já. Muy bueno. No se vaya sin su receta. Tome esto cada 4 horas con una jarra de agua… o un vino blanco.
¿Un vino blanco? Veamos… 4 trozos de bacalao salado, 5 dientes de ajo, 1/2 guindilla, 300 ml. de aceite virgen extra… ¿Una receta de bacalao al pil-pil, no? No me pregunte el porqué, pero no esperaba otra cosa. ¿Y lo del problema de insomnio de mi amigo?

No se preocupe. Eso se le pasa durmiendo. ¿Volveré a verle dentro de otros 20 años?
Pues la verdad es que no me veo dirigiendo en la temporada 2036/2037.

Ya se verá. Salude a su amigo de mi parte. Y dígale que no se coma la cabeza. Au revoir.
¿Qué no se coma la cabeza? ¿Es esa su opinión profesional?
 
Jean-Pierre Turbado. Con ese nombre era de esperar que estuviera usted un poco chalado.

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